Un año de papado de Francisco: sólo gestos y muchas deudas con la diversidad sexual

A un año de haber sido designado Papa, Jorge Bergoglio sigue en deuda con la diversidad sexual. La protección y encubrimiento de sacerdotes acusados de pedofilia, el silencio del Vaticano ante las graves violaciones a los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y trans en países como Irán, Nigeria, Uganda, Rusia o India, las acusaciones a un supuesto «lobby gay» y la ratificación de un sólo modelo de familia, muestran claramente que el cambio que presuntamente impulsa, no es más que una sumatoria de gestos sin profundidad.

A un año de la designación como Papa del Cardenal Jorge Bergoglio, la Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans realiza un balance que muestra las enormes deudas aún pendientes en materia de diversidad sexual que el nuevo Papa ha decidido no saldar.

Durante el año transcurrido los pretendidos cambios que Francisco sugería impulsar en materia de diversidad sexual, no han quedado más que en gestos totalmente insuficientes, demostrando una continuidad en la política vaticana hacia lesbianas, gays, bisexuales y trans.

Esa continuidad se expresa en la protección y encubrimiento por parte de la jerarquía católica a los miles de sacerdotes acusados de pederastía y abuso sexual en todo el mundo, como recientemente lo denunciara el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas. Asimismo las ofensivas acusaciones vertidas públicamente por Francisco hacia un supesto «lobby gay» no hicieron más que estigmatizar y discriminar al colectivo de la diversidad sexual, emparentándolo con prácticas corruptas.

Más graves aún son las declaraciones del Papa al periódico Italiano Corriere della Sera en las cuales ratifica que para la jerarquía católica «El matrimonio es entre un hombre y una mujer. Los Estados laicos quieren justificar la unión civil para regular diversas situaciones de convivencia, impulsados por la necesidad de regular aspectos económicos entre las personas, como, por ejemplo, la obra social.» declaración que muestra en enorme despecio de Bergoglio hacia las familias de la diversidad sexual, y el compromiso de un creciente número de Estados en el mundo por reconocer las relaciones afectivas y familiares de lesbianas, gays, bisexules y trans.

Pero sin dudas la mayor deuda que Francisco sigue teniendo con el colectivo LGBT lo constituye el silencio cómplice del Vaticano ante la persecusión y violencia creciente que viven lesbianas, gays, bisexuales y trans en países de Africa y Asia, como lo han evidenciado recientemente las leyes anti-gay de Uganda, Rusia, India y Nigeria, entre otras naciones, y que han motivado la movilización y repudio de la comunidad internacional.

Al respecto Esteban Paulón, Presidente de la FALGBT expresó «a un año de asumir el papado Bergoglio ha demostrado que, a pedar de los gestos y simulaciones, sigue manteniendo una línea de desprecio y negación de derechos hacia lesbianas, gays, bisexuales y trans. No se ha movido ni un paso de su concepción, tan cláramente expresada durante el debate por la ley de Matrimonio igualitario en Argentina, en la que tildó a la diversidad sexual de «plan del demonio»».

Asimismo Paulón remarcó «Más grave aún es el silencio cómplice del Vaticano ante el avance de leyes en diversos países del mundo, que criminalizan la diversidad sexual, imponiendo penas de prisión y hasta la muerte en algunos casos, a las personas por el sólo hecho de ser quienes son y expresarlo abiertamente. No se ven allí rastros de la fingida «misericordia» que prodigaba en declaraciones tras el Encuentro mundial de la Juventud.»

Para finalizar el Presidente de la FALGBT expresó «a modo de balance es evidente que a pesar de los gestos – claramente insuficientes – no ha habido una voluntad de un cambio profundo en la mirada que la jerarquía católica hace sobre la diversidad sexual. Y esa continuidad se expresa en enorme cantidad de situaciones que van desde el encubrimiento a sacerdotes acusados de pedofília, como a la ratificación de un solo modelo posible de familia, la heterosexual. Nuevamente el Vaticano demuestra que en realidad, nada ha cambiado, a pesar de algunas declaraciones «amables» y de compromiso»